Recuerdo algo que me ocurrió hace muchos años y que me marcó para el resto de mi vida.
Yo tenía 13 años y como cualquier chico era inquieto y me gustaba jugar en la calle y en el campo con los amigos.
Un día quedamos en ir a un campo donde había un espacio ideal para jugar al futbol, así que me preparé para irme.
Hacía un día precioso con un sol de envidia, así que me puse mi equipo, cogí el balón de reglamento y me puse en marcha hacia el lugar.
Estando de camino el cielo se ensombreció y empezó a llover intensamente.
A lo lejos vi una casa que parecía abandonada pero que esperaba que me resguardara del chaparrón, así que me dirigí hacia ella.
Me agazapé en el quicio de la puerta para no mojarme. De pronto, siento como un escalofrío que me recorre todo el cuerpo y la puerta que estaba cerrada se abre de pronto (yo estaba apoyado y de espaldas a ella) y casi me caigo para atrás.
Miro hacia el interior de la casa y a pesar de estar oscuro y no haber luz, yo podía ver. Me quedé acojonado porque pensaba ¿cómo es posible que esté oscuro y pueda ver?
Yo quería salir de la casa porque tenía un miedo atroz; pero no podía, algo me empujaba hacia el interior.
Abrí una puerta y era un dormitorio con una cama grande y en la cama había una persona acostada. Una mujer joven enlutada. Lo que estaba viendo era un velatorio.
Las piernas me temblaban pero no me caía. Algo superior me aguataba para no caer. Recuerdo que empecé a orinarme encima.
Entonces comencé a oir como el silbido del viento cuando azota los árboles; pero lejano. Y parecía un susurro que yo no entendía. Quería irme pero no podía.
Poco a poco el susurro del viento se hacía inteligible para mí y una voz de mujer me decía al oído que su vida había sido muy dura y que había tenido una hija a la que trató siempre injustamente y que no supo decirle que la quería y que sentía la vida que le había dado.
Me dijo que debía transmitir este mensaje a su hija, que era la única forma de descansar eternamente en paz.
Yo como estaba tan asustado, dentro de una habitación con una persona en la cama que parecía fallecida ya que no se movió, a oscuras pero que podía ver, y oyendo lo que me decían al oído, fue tanto el pavor y el miedo que tenía que en un arranque de furia pude salir corriendo. Cuando estuve en la calle me caí al suelo porque las piernas no me aguantaban y me fui arrastrando hasta que me pude poner de pié.
Nunca conté esto a nadie; pero con el tiempo cuando cumplí 25 años empecé a interesarme por lo sucedido, investigué y pude encontrar a la hija de esta mujer y le conté lo sucedido.
Hoy, la hija de esta mujer es mi esposa.

















18:00 pm on Mayo 30th, 2010
GUAU!! ES INCREIBLE E INCLUSO MUY PERO QUE MUY DIFICIL DE CREER AUNQUE SINCERAMENTE TE CREO, PERO YO NO HABRÍA SIDO CAAPAZ DE MANTENERLO TANTO TIEMPO EN MI INTERIOR PORQUE YO AORA TENGO 13 AÑOS Y SI ME OCURRE ALGO COMO ESO CREO QUE NO PODRIA VIVIR SIN CONTARLO HAS TENIDO MUCHAS AGALLAS TE FELICITO BESOS Y QUE VAYA MUY BIEN VUESTRA RELACION